abril 16, 2009

TESTIMONIO DE ALONSO DIAZ BARRIOS

Nota:El siguiente comentario fue tomado del semanario LLANO 7 DIAS del dia 11 de enero del año 2000: El caso del hermano Roque Jacinto Solaque no es el primer caso que se conoce en el Departamento del Meta, otro fue el de Alonso Diaz Barrios. El hermano Roque era un seminarista del Seminario de Restrepo, èl fallecio despues de que tuviera manifestaciones conocidas como estigmas o huellas impresas en los santos extaticos, como simbolo de la participacion de sus almas en la pasion de Cristo.

Soy hijo de una familia de agricultores de Cabrea (Cundinamarca), que no s acostumbro a la santa eucaristia . Me case con Elizabeth el 26 de mayo de 1979. Vivia en Bogota y trabajaba en forma independiente como sistente veterinario en esa ciudad, Pereira y Manizales.

Hace 15 años cuando al padre Jorge Alberto Hernandez lo nombraron parroco de Santamaria de puentepiedra en la Diocesis de Facatavita (Cundinamarca), la Virgen Maria me hizo el llamado a la conversion.

Eran unas visiones de la Virgen, que me dictaba mensajes y me hablaba de todo tenia que vivirlo muy enamorado del Señor. despues de los gozosos y los gloriosos la virgen me dijo que estaba preparado para llevarme a los brazos de Jesus.

En la capilla de Santamaria, Jesus me recibio y sus primeras palabras fueron que queria compartir conmigo su pasion. Que el padre Jorge Alberto Hernandez seria mi guia espiritual durante todo este tiempo, hasta ahora.

Me regalo los estigmas durante 8 años a nivel interno. Yo vivia la agonia y la pasion, pero todavia no habia muerte, ni resurreccion. En ese entonces, el Señor me regalo la llaga interna en el costado derecho del pecho.

Tuve 3 dias consecutivos con la manifestacion interna. Hubo como uan transfusion de sangre. Hubo vomito de sangre y me llevaron a hospitales y me hicieron examenes, pero clinicamente no encontraron nada. Estaba bien.

Durante todas estas experiencias el Señor nos fue despojando de todo, porque èl queria vivir mas intimamente conmigo. Los negocios en Bogota, Pereira y Manizales como asistente veterinario los entregue con mucha obediencia. Llego un momento de no viajar porque no tenia tiempo sino para el Señor, pero ademas porque estaba muy enfermo en razon a que no me podia mover y no podia trabajar.

Dias antes de las manifestaciones visibles que comenzaron el 4 de marzo de 1995, mi estado de salud fue delicado: se me empezaron a hinchar las manos, los pies, el costado, la frente. Fui al hospital durnate un mes, pero no me encontraron nada. Durante todo este tiempo he estado entregado a la oracion con mi familia.

Esta experiencia se presenta todos los viernes porque es el dia de dolor, cuando el Señor dio su vida por salvarnos.

Durante este tiempo de muerte es una experiencia muy hermosa porque es el encuentro muy especial con el Señor. Donde el rostro de Jesùs y el mio se funden en uno solo. Siento todo lo que Èl sufriò y padeciò. Siempre se repite lo mismo.

El rostro del Señor en la flagelaciòn es de mucho dolor, pero tiene una mirada muy compasiva, como de tristeza, de ver la ingratitud de la gente, de nuestros hermanos. De ver que vino a darnos lo mejor de su vida, pero como se le pagò. Su mirada es profunda, de tristeza, pero de conversiòn, de que EL siempre esta pendiente de nosotros.

En el momento de vivir la experiencia es como un aroma del Señor y la sangre en los brazos correo lo contrario y en la cara todo se viene al ròstro aunque deberìa correr hacia los lado y hacia abajo.

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